viernes, 16 de septiembre de 2016

El problema de la llengua valenciana


En els primers anys de la transició la dreta més espanyolista valenciana va promoure un conflicte artificial sobre els signes d'identitat valencians. Eren els anys en què per tal d'impedir la recuperació dels nostres drets com a poble no es va dubtar a esperonar a uns valencians contra altres, a uns els titllaven de catalanistes, mentre que altres eren acusats de “botiflers” segons s'identificaren amb la recuperació dels nostres signes d'identitat i l'exigència del nostre estatut d'autonomia o s'identificaren de deixar les coses com estaven i continuar sent “fidels” a Espanya. En el fons la polèmica estava destinada a frenar des del govern central en mans de l'extinta UCD els desitjos de comptar amb un estatut d'autonomia amb amplis continguts. Era la batalla per aconseguir que el nostre estatut es desenvolupara per la via de l'article 143 de la Constitució (via lenta) o per la via del 151(via ràpida). Un cert èxit va tindre la campanya de la dreta perquè el nostre estatut  es va resoldre per la via lenta i només quatre autonomies ho van fer per la del 151, Catalunya, Euskadi, Galícia i Andalusia. Amb Joan Lerma com a primer President de la Generalitat es va aconseguir el nostre Estatut d'Autonomia i la batalla per signes d'identitat perd força, al definir-se per ampli consens els principals elements de discòrdia, la nostra bandera i la nostra llengua.
Entre moltes altres coses el nou estatut definia que en la nostra comunitat autònoma existien dues llengües oficials, el valencià i el castellà, i com el valencià havia sigut perseguit durant quaranta anys per la dictadura franquista era lògic que els poders públics valencians decidiren recuperar el valencià, protegint-lo, potenciant-lo i promovent-lo per al seu coneixement entre la població, per això les Corts Valencianes van aprovar la Llei d´Ús i Ensenyament del Valencià.
Durant els vint anys de govern del Partit Popular a la nostra comunitat no s'ha avançat ni un àpex en la defensa i ús del valencià, afortunadament no s'han atrevit a derogar el marc legislatiu que defenia la llengua dels valencians, però ara amb un govern progressista i valencianista dirigit per Ximo Puig ha arribat el moment de recuperar gradualment el temps perdut.
Justament ara, quan s'aborda la necessària reforma de la Llei de gestió i ordenació de la funció pública valenciana pareix que és el moment idoni perquè assumptes com el dret a que qualsevol ciutadà puga dirigir-se a la seua administració en la llengua valenciana i ser atès en la mateixa  ja cal que es regule d'una manera definitiva.
Per a nosaltres la FeSP de la UGT, hi és el moment. Ara bé, del que es tracta és de concretar com es regula el dret a l'ús del valencià en l'administració autonòmica, i no de reobrir ferides i batalles entre valencians. Les empleades  i empleats públics valencians han de rebre per part del govern la formació necessària perquè cap ciutadà es trobe discriminat per raons de l'ús de la seua llengua.
Les persones que accedisquen novament a l'administració hauran d'acreditar  la seua competència lingüística en valencià, i si no posseeixen tal acreditació s’han de comprometre que en un termini prudencial l'adquiriran una vegada prenguen possessió de la seua plaça.

Eixa ens sembla la posició més lògica, i segons el nostre parer la que impedirà la reobertura de batalles estèrils que només perjudicaran la nostra llengua i als que legítimament es vulguen dirigir a la seua administració en la seua llengua materna. 

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martes, 5 de julio de 2016

LA ÉTICA Y LA ESTÉTICA

El Partido Popular extendió durante los veinte años de gobierno en la Generalitat una amplísima red clientelar que supuso un buen número de casos de enchufismo y contratos irregulares en todas las administraciones públicas valencianas, en los Ayuntamientos, Diputaciones, Generalitat, Sanidad etc. Se trata de una impresión generalizada, y si no se denunciaron en su tiempo fue debido al temor que sentían ante posibles represalias las personas perjudicadas. Cuando los sindicatos, en concreto UGT, intentamos denunciarlo nos hemos encontrado con enormes dificultades. En primer lugar, desde la publicación del EBEP, los sindicatos no formamos parte de los tribunales, en segundo lugar, ha sido prácticamente imposible encontrar pruebas fiables, y en tercer lugar, nadie quiso  poner en nuestro conocimiento esas situaciones.
Con el cambio de gobierno en la Generalitat, empiezan a salir a la luz pública alguna de esas situaciones, todos y todas hemos oído a través de un medio de comunicación grabaciones radiofónicas donde se le indicaba a una médico que renunciase a la toma de posesión de su plaza, bajo amenazas, y el amenazante concluía “aquí las cosas son así”.
Y así han sido durante años, la UGT en concreto abandonó el llamado bolsín de contratación de la Consellería de Sanidad hace años, porque no queríamos con nuestra presencia  legitimar esas prácticas que en muchos casos no tenían nada que envidiar a “la mafia calabresa”, otros sindicatos no hicieron lo mismo que nosotros.
Nosotros seguimos empeñados en que el sistema de contratación a través de bolsas sea absolutamente transparente y todo el mundo sepa en cada momento el lugar y la oportunidad que tiene.
El nuevo gobierno está siendo cauteloso en el tema de los nombramientos, en la Consellería de Sanidad en concreto,  jamás se ha sido tan escrupuloso a la hora de proceder a reclutar a los cargos directivos de los Departamentos de Salud. Se han exigido currículums, se ha procedido a los correspondientes concursos para su nombramiento,  etc.
Lo que sorprende es que ahora, justamente ahora, el PP y algún sindicato afín despliegan la bandera de la transparencia cuando durante años han hecho de su capa un sayo y han hecho literalmente lo que les ha dado la gana cuando tenían oportunidad  de ser ejemplares durante sus 20 años de mandato.
En 20 años, jamás el gobierno del PP convocó ningún concurso para proceder a nombramientos de gerentes, directores y subdirectores médicos, ni directores y subdirectores de enfermería.
Repito que UGT denunciará todo intento de vulnerar los derechos de los y las trabajadores/as  a la hora de ser nombrados para algún cargo de libre designación, que no lo olvide nadie, libre designación, con la voluntad de que los mejores sean los que ocupen esos cargos.
La afirmación anterior sirve también para cuando se intente que familiares de altos cargos de la administración intenten vulnerar los principios de publicidad, mérito y capacidad a la hora de acceder a la administración.
Yo recuerdo a la Vicepresidenta del Consell, referirse a la ética y a la estética cuando se trataba de nombramientos de algún directivo de empresa pública, perfectamente legal, pero falto de estética según Mónica Oltra.
Recientemente ha saltado a la luz pública la contratación de la hija de un alto cargo de la Consellería de Sanidad, parece que posiblemente favorecida por su parentesco, además de otro asunto familiar. Lo lógico es que la reclamada ética y estética se aplique también en este caso y se asuman las responsabilidades políticas que deban asumirse.
Este gobierno tiene la obligación de ser ejemplar, no puede dilapidar el enorme caudal de ilusión  despertado, ni defraudar la esperanza de que las cosas fueran a cambiar.
Así que firmeza en el mantenimiento de la ética, la estética y la depuración de responsabilidades políticas que sean necesarias.

Publicado en LEVANTE EMV 5/7/2016 > VER

viernes, 1 de abril de 2016

UGT, el déficit de la Generalitat y Gregorio Martín.

No tengo por costumbre polemizar con los articulistas que colaboran habitualmente con el periódico Levante; en mi larga trayectoria sindical solo recuerdo una serie de artículos y contestaciones con el prelado del Opus Dei en Valencia en las páginas de este diario hace ya algunos años.
Soy muy respetuoso con la libertad de expresión por la que he luchado toda mi vida, lucha que en alguna ocasión me ha supuesto más de un disgusto.
Pero en su contestación a mi tribuna el Profesor Martín realiza algunas afirmaciones que me obligan a matizar.
En primer lugar yo no le descalifiqué en ningún momento, solo ofrecía a los lectores el punto de vista de UGT sobre las afirmaciones que D. Gregorio realizaba.
Afirma D. Gregorio que por respeto a la historia de UGT, su respuesta a mis matizaciones requieren discreción y cuidado, cuestión que alabo, pero a continuación arremete contra mis afirmaciones diciendo que falto a la verdad cuando digo que los empleados públicos de la GVA han perdido el 25% de poder adquisitivo. ¿En qué me  baso para alcanzar dicha cifra? Vaya sumando D. Gregorio: la rebaja del 5% salarial establecida por el gobierno de Zapatero, la sustracción de la paga extra del 2012 y las congelaciones salariales anuales (2011, 2012, 2013, 2014, 2015) del gobierno de Rajoy durante todo su mandato mientras el IPC subió durante este periodo 11 puntos y, en el caso del personal sanitario, docente e interino del Consell, además, los recortes retributivos decretados por Fabra.  Yo no falto a la verdad D. Gregorio, es usted el que está mal informado, porque no quiero pensar que busca otra cosa que requeriría una equivalencia semántica con un verbo muy desagradable que, en línea con el respeto que le tengo, no voy a teclear.
De todos modos no pone en cuestión los puntos de vista que desde UGT se relatan para explicar el actual déficit de la GVA (el saqueo continuado al que el PP ha sometido las arcas de GVA, su desastrosa política fiscal etc. y que detallaba en mi contestación), de lo que me alegro sobremanera.
Pero poca discreción y cuidado manifiesta D. Gregorio hacia UGT, o hacia mi persona, cuando se despacha afirmando que mis opiniones son mitineras y demagógicas al afirmar que yo no creo que la solución a los problemas financieros de la GVA deban pasar por seguir castigando a los empleados públicos de la Generalitat o seguir desmantelando los servicios públicos valencianos que son los que garantizan la igualdad de oportunidades de los valencianos y valencianas. ¿Acaso discrepar de sus doctas opiniones significa demagogia? Sea un poco más respetuoso con quien humildemente discrepa de usted D. Gregorio.
Intenta más adelante enfrentar al castigado colectivo de empleados públicos con desempleados y subempleados, al comparar las lamentables condiciones en las que la reforma laboral del PP ha sumido a 5 millones de trabajadores con las condiciones laborales de los trabajadores de la GVA. Eso, si me permite, sí se aproxima a la demagogia. Usted sabe perfectamente que los bajos salarios promovidos por la reforma laboral del PP y su consiguiente baja cuota impositiva hace que el Estado cada vez recaude menos y en consecuencia cada vez transfiera menos fondos a la GVA.
La UGT nunca ha formado parte de los ambientes “progres” o nacionalistas que tachan de derechistas a aquellos que se definen como “jacobinos”. Yo no hablé para nada de esos aspectos. O el subconsciente lo delata o quiere confundir en su respuesta a los lectores.
Lo  que sí que es cierto y ya que usted lo nombra, es que desde amplios sectores del PP se están planteando la recentralización de numerosas competencias, cuestión que desde UGT no compartimos, y fueron justamente las competencias transferidas al gobierno de Joan Lerma las que hicieron posible equiparar en derechos a los ciudadanos de nuestra comunidad con los del resto de España. Y eso con un esfuerzo económico y político por parte del gobierno Lerma nunca suficientemente reconocido.
Y por último se enfrasca D. Gregorio en una serie de afirmaciones acerca del carácter “marxista” que debería guiar a UGT, para afirmar que el “verdadero” sindicalismo es imprescindible y nos recomienda que revisemos nuestra acción sindical en colectivos de la aristocracia laboral como son los controladores aéreos etc.
Quiero aclarar al Prof. Martín que UGT no es ninguna organización marxista, no sé si debo lamentarme por ello. Es más, nunca en los Estatutos del sindicato en su más que centenaria historia ha aparecido tal definición. Otra cosa que debe aprender querido profesor. Y quiero tranquilizar a D. Gregorio indicándole que entre el colectivo de controladores aéreos apenas tiene presencia UGT, eso debe explicar por qué su sindicato habitualmente plantea reivindicaciones que tienen poco que ver con el servicio público.
Estimado profesor, habitualmente los que plantean la inviabilidad de los servicios públicos y del Estado de Bienestar acaban planteando la necesidad de establecer colaboración entre lo público y privado. Creo que usted no anda lejos de esas teorías y, lamentablemente, todos hemos podido ver que justamente cuando se privatizan servicios públicos se generan nichos de corrupción que han llevado a la GVA al paradigma del despilfarro y la corrupción.

Todo esto usted lo debe de saber.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Contestando a Gregorio Martín

El profesor Martín, en una reflexión altamente economicista, pone en cuestión la  viabilidad de dicha oferta dado el enorme déficit de la Generalitat valenciana.
Intentaré contestar a las principales objeciones de D. Gregorio a dicho pacto.
El gobierno popular en la Generalitat Valenciana, muy particularmente en los últimos cuatro años, ha venido practicando una política de ataque desmedido a los servicios públicos que se ha concretado en la desaparición de más de 10.000 puestos de trabajo fundamentalmente en los sectores docente y sanitario.
Tanto el sector docente como el sanitario son pilares del Estado de Bienestar como todos sabemos. Parece lógico que cualquier gobierno progresista persiga la construcción de un Estado del Bienestar potente como mejor garantía de conseguir una igualdad de oportunidades real entre sus ciudadanos por tanto, parece muy lógico, que una de las primeras medidas en política social sea recuperar los puestos de trabajo destruidos en los servicios públicos durante la penosa etapa de gobierno del PP.
Sigue arremetiendo D. Gregorio contra las medidas de conciliación de la “vida laboral y familiar”. Lo que nos propone el Consell es adaptar en este acuerdo lo que ya viene sucediendo en la realidad respecto de la maternidad porque hasta ahora las trabajadoras, funcionarias o no,  vienen planteando en sus empresas una IT por contingencia profesional o una IT común exceptuada de descuento retributivo negociado, siendo la seguridad social, bien directamente o bien a través de las mutuas, la que cubre estas contingencias.
De todos modos, en la Administración General del Estado a la que tanto aprecia D. Gregorio ya se viene aplicando este permiso que ahora el Consell nos propone.
El personal al servicio del Consell, como muy sabe el Profesor Martin, ha perdido en este cuatrienio verdaderamente negro alrededor del 25% de su poder adquisitivo a través de distintos decretos, promovidos bien por el gobierno central u otros promovidos a más a más por el Gobierno Valenciano, ambos del PP, mientras se despilfarraban cientos de millones de euros en obras faraónicas u otras actividades de las que los empleados públicos valencianos no eran ciertamente responsables.
Parece lógico también que un plazo de cuatro años, a través de la creación de un fondo todavía no especificado, se vayan recuperando las cantidades sustraídas por el PP a los empleados públicos valencianos.
Máxime cuando como todo el mundo sabe que los empleados públicos valencianos son de los que menos cobran de todo el estado.
El déficit de la GVA, se debe a varios motivos como D. Gregorio debe saber.
Cuando se produjo el proceso de transferencias, las cantidades económicas que se transfirieron para mantener los servicios transferidos se cuantificaron sobre el coste real del servicio transferido, es decir, ni una peseta más de lo que costaba aquello que se transfería.
Lo que se transfirió no dejaba de ser ni más ni menos que el reducido estado de bienestar con que Franco obsequió a nuestra comunidad autónoma y el gobierno de Joan Lerma tuvo que afrontar el sobrecoste de montar toda una red de servicios públicos, principalmente la red sanitaria, (hospitales, ambulatorios y consultorios) y la red educativa (institutos y colegios) sin contar con una financiación suficiente para ello, pero que los valencianos nos merecíamos.
Si a ello le unimos la catastrófica política fiscal llevada a cabo por el PP, encontraremos las razones que explican el déficit de la GVA, sin entrar a valorar 20 años de saqueo continuado practicado por el partido conservador.
El déficit de la GVA debe ser abordado desde todas las instancias valencianas exigiendo una correcta financiación de nuestra comunidad, que sea suficiente para mantener un estado social y de derecho como indica nuestra constitución, que garantice la igualdad de oportunidades entre todos los valencianos, luchando eficazmente contra el fraude fiscal y llevando a cabo una política fiscal que asegure que el que más tiene pague más.

No creo, sinceramente, que el déficit deba ser solucionado sobre la base de mantener las políticas de recortes que el PP ha llevado adelante durante estos últimos años, fundamentalmente la solución no debe recaer una vez más sobre las espaldas de los empleados públicos valencianos ni sobre las posibilidades de igualdad de oportunidades de los ciudadanos de nuestra comunidad.
Ver en diario LEVANTE EMV

lunes, 7 de marzo de 2016

Pablo dinamita todos los puentes.

La semana del 2 al 5 de Marzo tuvieron lugar las dos sesiones de investidura de Pedro Sánchez como presidente del consejo de ministros del gobierno de España.

El PSOE que había obtenido un resultado ajustado, 90 diputados, llegaba a la sesión de investidura como el único partido que era capaz de mantener un diálogo abierto  con todas las fuerzas del parlamento español.

Podemos y sus confluencias, el otro gran partido de izquierda española consiguió un buen resultado, se alzó con casi 70 diputados, pero no consiguió algo por lo que había estado luchando desde primera hora, el ansiado “sorpasso” por el que tanto luchó Julio Anguita al frente de Izquierda Unida.
Meses antes tuvieron lugar las elecciones autonómicas y locales en nuestro país, Podemos también obtuvo un buen resultado, y  tampoco en aquella  ocasión logró sobrepasar al PSOE.

Desde el dia siguiente a las municipales, Podemos ha estado trabajando para conseguir un diputado más que el PSOE en las generales.
Las tensiones y dificultades para conseguir el apoyo de los diputados podemitas a la investidura de presidentes socialistas a los gobiernos autonómicos han sido tremendas, y cuando descendemos a los gobiernos locales todavía lo han sido más.

Hace algunos meses, con motivo de la eclosión de Podemos ya publiqué en mi blog algunas reflexiones sobre Gaetano Mosca, pensador fascista Italiano y precursor de Mussolini, donde ponía de manifiesto las coincidencias del fascismo italiano con algunas de las teorías de los promotores de Podemos.
Aquellas reflexiones, me supusieron críticas importantes de afiliados al sindicato, seguramente movidos por la ingenuidad, no pocos pensaban que nos encontrábamos ante la aparición de una nueva izquierda, superadora de los viejos clichés  de los viejos partidos.

No es menos cierto, que durante los últimos meses del gobierno de Rodríguez Zapatero  se elaboraron leyes muy difíciles de entender por la mayoría de los y las trabajadoras, los primeros recortes, la reforma del artículo 135 de la Constitución, la reducción del 5% del salario de los empleados públicos etc.etc.
Aquellas equivocaciones supusieron una huelga general y la mayoría absoluta de Mariano Rajoy en las elecciones generales, las plazas ocupadas por la gente contra la política del PSOE no cesaban de repetir el “mantra” de PSOE y PP la misma mierda es.

Cuatro años de austericidio practicado por el PP y dos huelgas generales más han propiciado un parlamento muy fragmentado donde no es posible formar gobierno si no se ponen de acuerdo tres de los grandes partidos políticos, ni toda la izquierda junta, ni toda la derecha junta por si solas, pueden formar gobierno.

En lo único que están de acuerdo la mayoría de los españoles representados en el parlamento, hasta los votantes de Ciudadanos, es que Rajoy y el PP no pueden liderar el futuro gobierno de España.

Puestas así las cosas, y después de que Rajoy, una vez más, hiciera dejación de sus responsabilidades, Pedro Sánchez asumió la responsabilidad de intentar conformar un gobierno progresista y de cambio.

Y en ese momento comenzó Podemos  a poner en práctica su estrategia de política espectáculo y a dinamitar puentes con el PSOE, el espectáculo de Carolina Bescansa con su bebé en brazo el día que se eligió a Patxi López presidente de la Mesa del Congreso de los diputados, continuando con la oportunidad que le ofrecía Podemos al PSOE de presidir el gobierno español proclamándose Pablo Iglesias Vicepresidente y no sé cuántos ministerios para Podemos, en el momento en el que el Rey le estaba encomendado a Pedro Sánchez la oportunidad de conformar gobierno, hasta “el piquito” con que Pablo obsequió al diputado Domenech no dejan de ser salidas de tono o insultos como aquel que profirió Pablo Iglesias a Felipe González acusándolo de tener manchadas las manos de cal en clara alusión a los asesinatos de los etarras Lasa y Zabala.

Entre tanto insulto y tanto postureo, Pedro Sánchez logró un acuerdo con Ciudadanos, plasmado en más de 200 medidas  que suponían  una vuelta atrás  a las políticas que durante cuatro años habían practicado Rajoy y el PP.
Medidas que suponían la paralización de la LOMCE, recuperar la sanidad pública y universal, un pacto contra la violencia de género, fijar un suelo de gasto social, medidas efectivas contra los desahucios, derogar los aspectos más negativos de la Ley Mordaza y por último acabar con las medidas más antisindicales de la reforma laboral del PP como son aumentar el control sindical sobre las causas de descuelgue empresarial de los convenios colectivos,  recuperar la ultraactividad de los convenios  o devolver la primacía de los convenios sectoriales sobre los de empresa.

A todo esto Pablo dijo NO. Y lo dijo junto a Rajoy.

Porqué? Pues según sus palabras porque todo eso suponía  un pacto con la derecha.

¿Qué le pudo haber movido al líder de Podemos a no sumarse a toda una serie de medidas que también forman parte de su programa electoral? Pues desde mi punto de vista solo le puede mover una obsesión enfermiza por derrotar al PSOE y convertirse en el primer partido de la izquierda, solo eso ha impedido que hoy, un gobierno progresista y de cambio esté trabajando ya, para mejorar sustancialmente la vida de los y las trabajadoras de este país, mejorar la vida de la gente en sus palabras.

Solo la vieja y paranoica obsesión del viejo comunismo por hacer desaparecer a la socialdemocracia es lo que anima a Pablo Iglesias a no sumarse a la única posibilidad real de formar un gobierno estable en España que empiece a poner fin al descalabro propiciado por Rajoy.

Y ahí coincide con el PP, los dos en un renovado “Juntos por el NO” han hecho fracasar el primer intento de dar soluciones reales a los problemas de la gente.
Personalmente deseo que Pablo y los suyos recapaciten, que dejen de lado sus odios y sus fobias y emprendan el camino de la sensatez y hagan lo antes posible que un gobierno del bien común empiece a solucionar los problemas de millones de españoles.


Nos quedan unos días cruciales para saber si esto es posible, y si desgraciadamente se han de volver a convocar elecciones, los ciudadanos deberán tener en cuenta si votan a aquellos que aportan soluciones a los problemas o por el contrario votan a los que enrocados en posiciones personales y partidistas dinamitan todas las posibilidades de cambio real y no hacen más que prolongar el sufrimiento que las políticas del PP  han provocado en los últimos cuatro años.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Un tiempo nuevo en las relaciones Consell- Sindicatos

El 18 de Octubre se publicaba en el DOGV el decreto por el que se restituía otro 20% de la paga extra suspendida por el Ministro Montoro y otras medidas relativas a la recuperación de días adicionales por vacaciones y los llamados “moscosos”.

Era la plasmación legal del primer acuerdo alcanzado entre el gobierno de Ximo Puig y los sindicatos de la Función Pública Valenciana.

En esta ocasión podemos afirmar con rotundidad que ha existido autentica voluntad negociadora por parte del nuevo ejecutivo con los sindicatos de la Mesa General de Negociación, han sido necesarias dos reuniones de la Mesa y dos reuniones de la junta de portavoces para ultimar el acuerdo.

Pero no solo ha cambiado la actitud del gobierno valenciano con los empleados públicos  y sus sindicatos, también ha habido variaciones importantes en la actitud de los sindicatos que componen la Mesa.

Para la UGT siempre ha sido lo más importante la recuperación de los derechos económicos y laborales recortados por el PP, nunca hemos antepuesto nuestras simpatías políticas a los intereses de los empleados públicos valencianos, por eso, con el gobierno de Fabra alcanzamos acuerdos que supusieron la recuperación de la carrera profesional para los trabajadores del sistema público de salud, la implantación paulatina de la carrera para el personal del Consell y el primer 25% de la paga del 2012 entre otros.

Todos ellos fueron firmados por todos los sindicatos menos por Intersindical siempre bajo el pretexto de tener que consultar a sus bases.

Acuerdos que sin ser firmados por Intersindical luego fueron reivindicados por este sindicato al transcurrir cierto tiempo, y que nos costó no pocas críticas.

Siempre hemos pensado que lo importante era recuperar derechos robados por el PP con el menos coste posible por parte de los empleados y empleadas públicos valencianos, aunque ello supusiera aplazamientos en el tiempo para su recuperación total.

Y sinceramente creo que la mayoría de los trabajadores de la función pública reconocieron nuestra labor otorgándole a la UGT otra vez en las elecciones sindicales el ser el sindicato más representativo en la Mesa General de la Función Pública.

Ahora el color político de nuestro gobierno ha cambiado, nuestra posición sigue siendo la misma, y con la autoridad que nos da el haber firmado con el gobierno del PP no tuvimos ningún problema en estampar nuestra firma una vez concluidas las negociaciones en la MGN, porque entendíamos que era bueno para la mayoría de nuestros representados ya que seguíamos recuperando aspectos que el gobierno de Rajoy nos quitó.

El cambio se ha producido en los otros sindicatos, ahora Intersindical sí que firmó, por primera vez en su corta vida en la MGN, y sin embargo CSIF y Cemsatse que tradicionalmente habían firmado con el PP sin ningún problema, ahora y con los mismos pretextos que antes Intersindical no han firmado, según CSIF porque tenían que consultar con sus bases.


Son las cosas de la vida,  los que siempre nos mantenemos en la misma posición somos la UGT, solo nos queda saludar el cambio de actitud de Intersindical, darle la bienvenida la racionalidad y lamentar al mismo tiempo la nueva actitud de los ahora sindicatos díscolos, el tiempo y los empleados públicos nos darán o nos quitarán la razón.

(Publicado en LEVANTE-EMV el 2 de noviembre)